Mis queridas mirindalovers, llevo unas semanas ajetreadas de correcciones, evaluaciones, enfermedades (leves, gracias a Dios) y el vaivén de una cuarentaysieteañera como otra cualquiera, que os voy a contar.

El caso es que cuando llegaba el domingo y me saltaba la tarea de que escribiese en el blog yo me decía: ¡Pero que les voy a contar, sí apenas he creado contenido!

Pues hoy cuando me pongo a escribir resulta que ¡hay nueve nuevos! Pero no os voy a hacer esa faena, alguna seguro que ya habrá visto alguno en las redes, sino, que le eche un vistazo a mi perfil que ahí están todos.

Yo sólo os voy a poner por aquí dos que ya me parece suficiente rompedura de tarro… jeje

En serio, no me quiero poner profunda, pero llegan estas fechas y me doy cuenta de que la tarea más importante de estas navidades es vaciar, vaciar, vaciar, dejar de hacer cosas que no llevan a nada, absolutamente improductivas y que no nos permiten disfrutar de lo verdaderamente importante. Vaya perogrullada que os he soltado, pero es que en estas fechas me pongo muy trascendental, se me escapan los años y siento que es mi responsabilidad sacudirme a las cosas y a las personas robamomentos.

Buf, cuanta profundidad, estas cosas no las cuento en las historias ¡eh!

¿Sabes que existe una aplicación online para hacer un seguimiento de los precios de amazon y saber cuál ha sido el precio más bajo de ese producto desde que se puso a la venta?

Un truquito para que las cortinas barateiras como las que tengo en mi habitación tengan siempre posh aunque no las atuses todos los días:

Bueno, por hoy ya ha sido suficiente, dos videitos y a dormir que si habéis llegado hasta aquí os merecéis el cielo.

Un besazo grandísimo y que tengáis una buena semana. Lo de desear feliz navidad no me gusta porque según como la gente entiende la navidad a veces duele, y yo sólo quiero que seáis felices.

¡Abrazote grande!

Remuacks!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!